Para hablar de control de precios es importante saber que, de acuerdo a los principios de la economía, el mercado o comercio usualmente mejora el bienestar de las personas. Esto ocurre porque al poder intercambiar bienes y servicios de manera libre, los consumidores logran satisfacer sus necesidades de consumo, y los productores encuentran beneficios al satisfacer estas necesidades. 

Pero no siempre sucede eso. A veces, el mercado no mejora el bienestar de la mayoría de las personas, sino de unas cuantas, generando más perjuicios que beneficios. A esto, se le llama distorsión de mercado, y es el momento oportuno para que el Estado pueda intervenir en la búsqueda de la mejora del bienestar social. 

Hay que tener en cuenta que, así como los mercados fallan, el Estado tampoco cuenta con la información y la capacidad de ejecutar medidas que mejoren el bienestar. Y lo que ocurre es que muchas veces el remedio es peor que la enfermedad. Es decir, que el control de precios podría ser el inicio de una serie de resultados negativos para la población.

control-de-precios-buenas-intenciones-con-malas-consecuencias

Situación del Perú 

En los últimos 20 años, el Perú ha tenido un crecimiento económico sostenido, lo cual ha mantenido la inflación promedio en 2.6% anual. Por motivos sanitarios y políticos, los precios han empezado a subir alcanzando un 3.8% de inflación, un valor por encima de la meta que se maneja entre las autoridades gubernamentales. 

Si bien es cierto, los precios han subido por factores internacionales; la incertidumbre política local exacerba esta distorsión. Es por ello que, algunas autoridades han mencionado el término “control de precios”, como una solución a toda esta problemática.

Veamos un ejemplo de control de precios, que se dio en el Perú en los 80’: 

En el primer gobierno de Alan García, se implementó el control de precios para el combustible y diversos productos alimenticios, como el aceite, fideos, harina y azúcar. Sabemos el resultado: largas colas por la escasez, creación de mercados negros, y, por lo tanto, menor bienestar social.

control-de-precios-buenas-intenciones-con-malas-consecuencias

¿Por qué ocurrió esto?

Cuando se fija el precio de un bien, los productores pierden los incentivos para su producción, por lo tanto, dejan de producir el bien en cuestión. Esto lleva a la escasez. Cómo los bienes se vuelven escasos, los pocos bienes que se pueden encontrar en el mercado, se encarecen. Pero al existir un control de precios, no se pueden vender libremente, lo cual ocasiona la creación de mercados negros, en dónde los consumidores se ven obligados a pagar un precio mucho más alto al fijado, y mucho más alto al anterior. Esto, ocasiona, que los mercados dejen de ser competitivos, y por lo tanto perjudica a todos. 

Existe evidencia suficiente para afirmar que el control de precios no es una medida eficiente. El Banco Mundial (2020), afirma que “a nivel del país en su conjunto, los controles de precios tienen consecuencias negativas sobre el crecimiento económico”.

Sabiendo esto, ¿Vamos a dejar a las autoridades aplicar políticas que ya sabemos que no son beneficiosas? Por ahora, como desde el inicio del gobierno, nos toca estar muy atentos. 

Margarita Calle Arancibia
Margarita Calle Arancibia

Economista. Maestra en Educación con mención en Docencia Superior. Participó en el curso para docentes en economía del Banco Central de Reserva del Perú. Fue supervisora de diversos proyectos del Ministerio de Educación, Producción y Foncodes. Perteneció a la Escuela de Posgrado de la PUC en el área académica de la Maestría en economía. Es docente en la Universidad Continental.

Educación que transforma

Estudia Economía en la Universidad Continental con las herramientas académicas y tecnológicas para que logres comprender y proponer ideas que contribuyan a mejorar de la vida de los peruanos. Sé un profesional del futuro, sé la Fuerza del Cambio.

¿Te interesa estudiar en la Universidad Continental?

Dejar respuesta