Todo gran cambio empieza con un punto de quiebre. Un momento en la historia en la que el miedo y las viejas prácticas ya no tienen más terreno y ceden frente a nuevas perspectivas y nuevas maneras de entender el mundo. La comunidad LGTB ha entendido que ningún cambio es gratuito y por ello ha luchado por décadas para su reconocimiento legal y social.

Su lucha ha tenido hitos importantes que han marcado un antes y un después en la reivindicación de los derechos civiles. Lo que ha propiciado la igualdad, la tolerancia, el respeto y la equidad entre personas. Sin embargo, los rezagos del prejuicio hacia la comunidad todavía siguen vigentes en muchas sociedades. Lo cual resulta desgastado con argumentos totalmente desfasados y plagado de antivalores como la intolerancia.

Por ello, hoy te presentamos tres historias sobre momentos cumbres en el proceso de reconocimiento de la comunidad LGTB por parte de la sociedad. Estas historias dan cuenta de que a pesar de las adversidades la fuerza del cambio logró que paulatinamente el orgullo LGBT sea reivindicado por medio de una lucha necesaria.

1.- Stonewall, el inicio del cambio

Durante mucho tiempo las personas LGTB fueron condenadas a la exclusión. El sistema legal y social que en aquel entonces imperaba en la sociedad americana marginaba a las personas abiertamente homosexuales. Sin embargo, existían numerosos lugares que los acogían y que fomentaron una conciencia colectiva. Numerosas organizaciones nacieron en pro de luchar por sus derechos; sin embargo, el punto de inflexión llegaría más adelante.

Todo inició en Stonewall Inn, un bar neoyorquino donde la policía realizaba constantes redadas contra las personas LGTB. La historia relata que el 28 de junio de 1969 se produjo una manifestación en contra del maltrato y la estigmatización de los asistentes, esta desencadenó una serie de nuevas protestas que reivindicaba los derechos de las personas LGTB. Lo que originaría el movimiento moderno pro-derechos LGTB en América y alrededor del mundo.

2.- La primera unión civil

Axel y Eigil Axgil hicieron historia. En 1989 protagonizaron la primera unión civil en el mundo. Ambos eran activistas de la comunidad LGTB y usaron ese derecho por primera vez después de que la reina Margarita II de Dinamarca firmara una ley que permitía la unión civil  entre personas del mismo sexo. 

Décadas de militancia y de considerados esfuerzos por ser reconocidos dieron sus frutos cuando el 1 de octubre de ese año ambos se dieron el sí frente a familiares y amigos. Su unión fue realizada en una ceremonia civil, pero la iglesia en Dinamarca permitió que el clero realizase bendiciones argumentando de que son personas y no instituciones las que son bendecidas.

Esta ley que permitió la unión entre Axel y Eigil tuvo un largo debate en el parlamento danés. Numerosos sectores de la sociedad, entre ellos asociaciones religiosas, participaron con el fin de persuadir a los políticos de aprobar o desaprobar dicha iniciativa. Los sectores más conservadores auguraban una catástrofe sobre la nación que la colocaría contra el resto del mundo. La ley fue aprobada el 23 de mayo, pero entró en vigencia después de que la reina lo firmara y el resto es historia.

3.- Holanda, el país pionero

¿La unión civil es lo mismo que el matrimonio? No necesariamente, aunque en algunos países europeos como Suecia o Dinamarca se reconocía la unión civil entre personas del mismo sexo desde la década de los 90’s. La figura legal del matrimonio civil carecía de algunas condiciones que las personas heterosexuales sí tenían al contraer matrimonio. Sin embargo, un país europeo marcaría la diferencia.

El 1 de abril de 2001 Holanda celebró el primer matrimonio homosexual del mundo. Fueron cinco parejas las que contrajeron nupcias en Amsterdam, la capital del país. Este acontecimiento histórico fue posible gracias a que unos meses antes el parlamento de ese país aprobó por amplia mayoría una ley que reconoce los mismos derechos que poseían los heterosexuales. Así esta nueva figura incluía la posibilidad de la adopción de niños de nacionalidad holandesa por las parejas, entre otras disposiciones que igualaban el estatus de la comunidad LGTB.

Países como Bélgica, Canadá y España regularon su propia legislatura años después y en la actualidad existen 31 países que reconocen la unión matrimonial entre personas del mismo sexo. El último en sumarse fue Costa Rica, cuya legislatura fue modificada para reconocer el pleno derecho de las personas LGTB.

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