Una persona a lo largo de su vida, a partir de las actividades cotidianas que realiza, impacta negativamente el planeta. Ya de bebés por ejemplo la leche que consumimos y los pañales que usamos generan CO2 y desechos sólidos que se acumulan en nuestras ciudades, lo cual, contribuye al incremento del calentamiento de nuestro planeta. A eso se le llama “huella ecológica”, que no es otra cosa que un indicador que permite evidenciar cuanto impacta el individuo o un grupo social en el medio ambiente. En el “Día Mundial de la Naturaleza” compartimos contigo algunos datos que te harán reflexionar y hacer que tu huella manche menos nuestro medio ambiente.

Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) son el principal causante del efecto invernadero. Para saber cuánto afecta cada una de nuestras acciones, podemos analizar dos indicadores, la huella de carbono que mide la totalidad de gases de efecto invernadero emitidos para la producción de un bien o incluso un servicio. La huella hídrica que mide la cantidad de agua que se utiliza para la elaboración de un producto. Así pues, un kilo de carne de res genera 39,2 kilogramos de CO2 y para que llegue a nuestras mesas, se han utilizado, para ese solo kilogramo, 15, 000 litros de agua.

Todas nuestras actividades cotidianas tienen un impacto, por ejemplo, trasladarnos en avión a Lima desde el aeropuerto de Jauja genera 59.87 kilogramos de CO2 durante el vuelo. Manejar un auto hasta la universidad con un recorrido aproximado de 10 kilómetros genera 1.4 kilogramos de CO2. Comprar y usar un Iphone 6 tiene una huella de 95 kilos de CO2.

Pese a todo esto, recientemente en Estados Unidos, el electo presidente Donald Trump nombró a Scott Pruitt, principal defensor de la utilización de combustibles fósiles y negacionista del calentamiento mundial, como director de la Agencia de Protección Ambiental. Además, ha considerado no ratificar el protocolo de Kioto, protocolo que propone la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero por países.

Rol del ingeniero ambiental

Ante este panorama adverso en el mundo y en nuestro país, el ingeniero ambiental tiene un papel protagónico para generar incidencia en la reversión del impacto en el medio ambiente. Los desafíos del ingeniero ambiental son generar los elementos técnicos, científicos (y en consecuencia jurídicos) para un control de los elementos contaminantes del medio ambiente. Asimismo, fortalecer su capacidad de incidencia dentro de sus comunidades para la reducción de la huella de carbono.

Un estudiante de ingeniería ambiental está involucrado profundamente con el cambio de hábitos contaminantes. Es cierto que no podemos dejar de contaminar, pero podemos hacer que nuestra huella de contaminación sea más pequeña y que toda nuestra comunidad estudiantil este comprometida con ello.

Te compartimos el siguiente link en el que podrás calcular la huella de carbono de tus actividades aquí.

¿Quieres convertirte en un ingeniero ambiental? Estudia Ingeniería Ambiental. Conoce más sobre la carrera que ofrece la Universidad Continental aquí.

Dejar respuesta