Un modelo educativo flexible es aquel que combina lo presencial y digital (P+D); este es un indicio que la educación del futuro se presenta hoy; con ello la universidad conecta y guía a los estudiantes hacia su camino como individuos brindándoles las herramientas para enfrentar los desafíos en su ejercicio profesional.

Estamos reinventándonos y al mismo tiempo transitamos por esta renovación. Lo importante es mantenerse enfocado en lo principal y razón de ser: el estudiante. Por eso es prioritario potenciar la innovación, resiliencia, liderazgo entre otras habilidades.

Dimensiones del modelo educativo P+D:

1.- Metodología: Se centra en un aprendizaje experiencial y colaborativo, de manera que a los estudiantes les sea más fácil trabajar en equipo, compartir información y alcanzar objetivos globales.

Además, la apuesta se ha incrementado mejorando la competitividad y apoyándose en las alianzas entre universidades, de manera que se facilite las investigaciones interdisciplinarias. Esto quiere decir que el estudiante puede diseñar su carrera asistiendo a varias universidades internacionales, gracias a los convenios actuales.

2.- Docente digital: Su búsqueda permanente genera las mejores experiencias de aprendizaje. Un aprendizaje práctico y aplicado a problemas reales utilizando herramientas tecnológicas. Sin descuidar la educación en valores y la inteligencia emocional que aseguran una sociedad inclusiva. Además de ayudar a los estudiantes y futuros profesionales a comunicarse con eficacia, empatía y respeto con su entorno.

3.- Servicio y soporte educativo: Es el acompañamiento al estudiante que garantiza el acceso a la información y guía en su proceso de prueba y error, mediante el consejo de mentores, y acompañamiento de un estudiante buddy (dupla estudiantil). 

Este acompañamiento se da en la educación presencial y virtual, de manera que le facilita organizar su aprendizaje.

4.- Competencias digitales: Se define como el uso crítico y seguro de las tecnologías de la información alineadas a la adquisición de habilidades como trabajo y liderazgo en red.

Es decir, es la suma de capacidades de los estudiantes para ser resolutivos y no tengan miedo a innovar, pues la creatividad es una destreza muy importante en este nuevo tiempo.

5.- Recursos y herramientas para el aprendizaje: Tener un ecosistema digital completo y vivo generan experiencias de aprendizaje muy nutritivo. 

Las siguientes herramientas digitales potencian el aprendizaje: Cursos online o las plataformas MOOCs, ebook, podcast, simulador virtual, laboratorio remoto, laboratorio de makerspace para la fabricación digital, biblioteca virtual, experiencias M-learning que permiten el acceso y uso de contenidos en los dispositivos móviles, experiencias de telepresencia con profesores avatar y video apuntes son algunas de las herramientas que actualmente disponen los estudiantes y docentes.

6.- Infraestructura física y tecnológica: La universidad no sólo se trata de aulas de clase, es un sistema que ofrece condiciones y espacios para aprender a través de la interacción. Usando laboratorios, hub de información, tanto físicos como virtuales.

Como vemos existen diferencias pero también la gran oportunidad de elegir cómo combinar las ventajas de cada modalidad, esta es una característica del modelo educativo flexible. Lo que quiere decir que un estudiante puede en un mismo semestre llevar cursos virtuales y presenciales. ¡Genial verdad!

Educación en movimiento

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