Día Internacional de la Mujer: Cifras para reflexionar

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Hoy ocho de marzo celebramos el “Día Internacional de la Mujer”, fecha trascendente para recordar las hazañas y el sacrificio de mujeres de inicios del siglo XX, en su lucha por lograr reconocerse sus derechos sociales y políticos. En un contexto donde aún no se logra la igualdad del varón y la mujer, esta fecha es importante para recordar, reflexionar y poner en debate la situación actual del mal llamado “sexo débil”.

Según el INEI, en el país hay tantos varones como mujeres, sin embargo, esta aparente igualdad no se evidencia en elementos importantes para el desarrollo de la mujer como: derechos, inclusión y empoderamiento. Es preocupante que a 42 años desde que las Naciones Unidas instauró esta celebración en 1975, no podamos decir que en el Perú las mujeres son tratadas igual que los varones.

Es innegable también que existe una creciente preocupación por la igualdad de género que viene siendo cuantificado por el Índice de Desigualdad de Género desarrollado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Este indicador busca medir las desventajas que afrontan las mujeres, de tal manera que se pueda visibilizar esta problemática e impulsar medidas para disminuir la brecha de desigualdad en los gobiernos y otros organismos.

El Índice de Desigualdad de Género se mide en salud reproductiva, empoderamiento y mercado laboral y se calcula del 0 al 1 asumiendo que en 1 hay desigualdad completa. En el país, el índice de desigualdad es de 0,42%, lo cual nos coloca en el octavo lugar de 17 países de Latinoamérica. Esto podría resultar esperanzador, pero hay algunas cifras, que a continuación veremos, que nos clarifican un panorama no tan optimista.

Algunas cifras alarmantes


  • Históricamente la mujer ha tenido amplia desventaja en cuanto a su participación en la política, en Perú la participación de las mujeres en los gabinetes ministeriales para el 2016 indican un 26,3% frente a un 73,7% de varones, además el porcentaje de mujeres que integran el parlamento nacional en el período 2016-2021 es sólo de un 26,9%.
  • La autonomía económica se logra a partir del empleo remunerado, así pues, un 62,3% de las mujeres peruanas están empleadas, mientras que el 81 % de los varones participan en el mercado laboral. Es preciso resaltar que las cifras de desempleo siguen siendo significativas pues 3,7% de mujeres no tienen empleo; esto ocurre producto del trabajo doméstico que asumen las mujeres, un rol económicamente no reconocido y desventajoso para ellas.
  • En cuanto al acceso a educación, durante el 2015 el analfabetismo afecto al 9% de las peruanas mayores de 15 años; en comparación con un 3% de varones afectados. Y si de población adulta se trata, la brecha se incrementa aún más pues en el país alrededor de una tercera parte de las mujeres adultas mayores son analfabetas, en el caso de los varones adultos mayores la tasa de analfabetismo alcanza un 9,1%.
  • Seguramente la cifra más dolorosa de ver es el número de feminicidios en nuestro país, en el año 2015 se registraron 79 casos de feminicidio de las cuales 77 fueron perpetrados por la pareja, ex pareja o familiar y el 63,3% de las víctimas tenía entre 18 y 34 años al momento de ser asesinadas.
  • En estos últimos años la lucha frontal por los derechos y el respeto de la mujer ha ido en incremento, esto en estrecho diálogo con la creación de organizaciones y colectivos feministas; pero aún hay personas que siguen sin entender el concepto de igualdad y asumen tener poder sobre otros. Es preocupante afirmar que el 32% de las mujeres peruanas han sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja. Los departamentos que presentan mayor índice de violencia son Apurímac (49,5%), Cusco (44,7%), Arequipa (44,4%) y Junín (41,9%).

Estas cifras indican un lento avance en igualdad de género, sin embargo, no son del todo claras, pues hay gran cantidad de casos que no son denunciados o que por falta de acceso o información no se conocen. Estas cifras, además, no consideran a las mujeres en condición de transexuales. Si las cifras respondieran a todos estos casos obviados, la brecha de desigualdad se incrementaría.

Esta fecha debe servir para cuestionar el tipo de sistema en el que vivimos: uno donde los estereotipos aún están muy presentes asignando roles, funciones, gustos en base al género. Un mundo que no logra evitar excluir a la mujer del ambiente laboral, asignándole un menor sueldo o dándole menor acceso a la educación aun sabiendo que el ejercicio de su libertad aumenta si cuenta con mayor nivel de instrucción. Un mundo que justifica la violencia y que ante un caso de maltrato en la vía pública invisibiliza cómplicemente el crimen.

Es importante que ante este contexto se genere un cambio de pensamiento en las mujeres y varones; dejar de ver a la mujer como sexo débil o víctima y al varón como violento y culpable de esta situación. Esta mirada naturalizada sólo favorecerá a la creciente disputa entre géneros, cuando lo que se debe buscar, ante todo, es una sociedad donde el género no sea motivo de discriminación o violencia.

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